¿Estaba allí eso antes? Abrió bien los ojos para ver más claro, se levantó los lentes y se quitó las lagañas. Era muy impresionante, tanto que daba miedo.
Las paredes, en la vereda de enfrente, estaban cubiertas por un mismo cartel, que se repetía una y otra vez. Un cartel negro como la noche, con letras grandes y blancas, que decía:
“¿Usted leería un libro escrito por una cucaracha?”